CAMBIAR EL ODIO POR ORACIÓN

En el día a día es inevitable el cruzarnos o encontrarnos con personas que no nos caen tan bien como otras, muchas de esas personas generan en nosotros sentimientos de odio, ya sea porque esa persona nos ha hecho algo malo, o quizás por no sentir afinidad y simplemente “te cae mal”.
En nuestras familias suele suceder también que por momentos odiamos a nuestros padres, hermanos, hermanas, u otros familiares, claro está que puede no ser odio lo que sentimos, sino solamente bronca, o enojo momentáneos por diferentes situaciones.

Es bueno no reaccionar con violencia en momentos en los que nuestra paciencia deja de ser tal para transformarse en odio o enojo.

En la adolescencia y quizás no tanto en la juventud, el odio aparece en mayor medida, el conflicto se plantea principalmente entre padres e hijos. La falta de interés de ambos, la falta de diálogo, el exceso de cuidados, genera enfrentamientos verbales que no hacen nada más que lastimar a ambas personas. Nunca es bueno odiar, ya sea “teniendo” o no motivos para hacerlo. Es muy difícil cambiar un sentimiento que genera desagrado, por uno que genera amor, pero es precisamente allí donde Dios trabaja en nuestras vidas.

Podemos pasar toda una vida odiando a alguien que nos ha hecho algo malo, pero podemos también pasar ese mismo tiempo, orando por esa persona, para que cambie su modo de comportarse tanto hacia nosotros como hacia los demás.

Quizás hoy haya personas que lean esto y estén del lado de los que prefirieron odiar, y consideran que la persona a la que odian se lo “merece”. Muchos pecamos al pensar así, para odiar a alguien hay que tomarse demasiado tiempo, recordando todas las cosas malas que te ha hecho, una y otra vez, para no olvidarte porque lo odias o la odias, pero ¿Tenés verdaderamente  suficiente tiempo para perder solo por odiar a alguien?  Es de tontos hacer eso. No fuimos creados para odiar, sino para amar, para ser luz y no oscuridad.

Cada sentimiento malo no fue creado por Dios, y mucho menos quiere que vivamos con eso toda nuestra vida, es necesario perdonar, y no odiar, sino orar por esa persona. Nada es fácil en esta vida, y caminar por el buen camino es lo mas difícil que existe, es mucho mas fácil seguir a los que se creen la mayoría, y hacer lo que ellos hacen, que hacer lo que le agrada a Dios, pero ahí está nuestra fortaleza, el soportar las pruebas, aguantar aunque el camino sea largo, lo que Dios puede hacer en nuestras vidas es mucho mas grande de lo que alguna vez podíamos pensar.

La oración puede cambiar tu vida, y la de los demás. En esos momentos donde brota el sentimiento de odio, pisá el freno, detenete y en vez de alimentar los sentimientos malos, pedile a Dios que te ayude a amar a esa persona y orá cada día por el/lla, y aunque esa persona siga haciéndote mal, Dios va a ver tu actitud y créeme que Él siempre responde y obra de maneras tan poderosas que llegará el día en que la situación dejará de ser como ahora es para ser mucho mejor.

 

Dios Te Bendiga.
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